Cómo dejar el trabajo sin quedar mal

Cómo dejar el trabajo sin quedar mal

Tanto si estás pensando en cambiar de trabajo o si tienes un Plan B que ya quieres que sea tu Plan A, llegará el momento en el que tengas que afrontar dejar el trabajo actual para dedicarte plenamente a esa nueva ruta profesional. Aunque esa nueva ruta sea más enriquecedora que la actual y sepas que en algún momento se tiene que acabar, tomar la decisión de renunciar no es fácil, ya que existen muchas emociones que dificultan dar el anuncio a tu jefe, a la empresa y a tus compañeros.

Renunciar a un trabajo es toda una experiencia y un cúmulo de sensaciones, pese a que el motivo de hacerlo es por una vida mejor. Por eso, hacerlo de la mejor manera para que ninguna de las partes sea afectada, es crucial no sólo para tu carrera profesional y tu reputación, sino para tu propia tranquilidad. Todos conocemos casos de personas que se han ido de la empresa «por la puerta trasera» con todas sus consecuencias, no permitas que te pase eso a ti.

Las empresas están formadas por personas, por lo tanto, es comprensible que cada uno busque las oportunidades que mejor le convengan según sus prioridades y sus necesidades del momento. Como personas podemos llegar a entendimientos y que tu salida de la empresa no suponga un trastorno ni para tus compañeros, ni para tu jefe, ni para los resultados de la propia empresa. Las buenas praxis en estos momentos son fundamentales.

Estas son las 5 recomendaciones para dejar el trabajo sin quedar mal:

  1. Planifica las fechas en la que se producirá tu baja para que no haya imprevistos ni perjudique a la actividad de tu actual empresa.
  2. Notifica a tu encargado o jefe tu intención de dejar el trabajo, de una manera amable y cercana.
  3. Da un preaviso razonable a la empresa de tu salida por escrito con una carta de baja. La ley establece un mínimo de 15 días naturales, aunque existen convenios en el que puede ser superior. No osbtante, es aconsejable que lo des con un poco más de margen para que la empresa tenga el tiempo suficiente de buscar a otra persona y el «paso de testigo» pueda darse de la manera más progresiva. Si no tienes obligación de dar preaviso de tu baja (en el período de pruebas, por ejemplo) es de buena praxis dar un pequeño margen, pese a que no estás obligado. Esto te lo agradecerá mucho la empresa, y estoy seguro que la vida sabrá recompensártelo.
  4. Anuncia a tus compañeros que dejas la empresa. Esto les permitirá organizarse como un equipo para paliar los efectos de tu baja y poder despedirse de ti como corresponde (con un regalo, una comida, etcétera).
  5. El día que dejes la empresa, deja el pabellón bien alto, casi que te imploren que te quedes. Cuando tu profesionalidad está en altos estándares, dejarás una huella positiva allá por donde vayas. Olvida el «para lo que me queda en el convento…», eso no ha traído a nadie buenos resultados.

Como ves, el mundo laboral no es más que un juego entre personas de diferentes roles y que construímos entre todos, por eso siempre hay que demostrar que los valores van por delante de cualquier cosa. Por ti que no quede.

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