Todo negocio, para que pueda llamarse así, necesita clientes. Sin clientes no hay negocio. Tú como emprendedor necesitas atraer a clientes a los que vender un producto o servicio y generar beneficios para poder seguir dando a más clientes ese valor.

La venta es la transacción que ocurre cuando das la solución a un problema (o necesidad) y cobras dinero por ella a una persona con ese problema específico. No hay más. Esa persona se convierte en tu cliente.

Desde ya, te adelanto que NO todos van a ser tus clientes, y pretender que así sea es la peor decisión que puedes tomar si deseas ser un excelente, recordado y exitoso emprendedor. El que quiera servir a todo el mundo, no servirá para nadie. Vamos hacia la especialización, los clientes buscan expertos, no emprendedores 8 en 1. No puedes ser la navaja suiza del emprendimiento, dando soluciones de todo tipo. Por eso deberás definir quién es tu cliente ideal.

Tu cliente ideal es aquella persona que tiene el problema (o necesidad) a la solución que ofreces y que, además, conoces sus motivaciones, miedos, gustos, pensamientos… Es fundamental que lo describas con pelos y señales, ya que todos los mensajes de marketing y ventas los deberás elaborar en torno a esta figura denominada avatar. El avatar es un modelo de persona susceptible a comprar tus productos o servicios.

¿Cómo puedes definir a tu cliente ideal?

  1. Ponte en su lugar. El cliente tiene un problema o necesidad ¿Qué piensa? ¿Qué ve? ¿Qué oye? ¿Qué siente? Sabiendo todo esto debes elaborar un mensaje específico (por eso no puedes pretender llegar a todo el mundo). Este tipo de clientes se sentirá tan identificado con el mensaje que sentirá que hablas de él, y serás su opción prioritaria a la hora de solucionar ese problema.
  2. Analiza sus hábitos y costumbres. Deberás conocer cómo actúa tu cliente ideal con respecto a ese problema (o necesidad): cómo lo mitiga, qué alternativas u opciones tiene, de qué recursos dispone, qué límites se encuentra… Cuanto más detalles consigas, con mayor precisión podrás definirlo.
  3. Ponle nombre y cara. Un cliente no deja de ser una persona, así que deberás ponerle un nombre, apellidos, edad, nacionalidad, aspecto físico, e incluso inventarte su historia personal que le ha llevado a tener ese «problema». Todo ello te hará adaptar el mensaje y tu propio producto o servicio para incrementar las ventas.
  4. Hazle sentir especial. Con todo lo descrito en los anteriores puntos ya conoces demasiado a tu cliente ideal, por lo que deberás hacerle sentir especial. Ya conoces muchos detalles sobre él, así que no te será difícil sorprenderlo y que se sienta único, escuchado y mimado.
  5. Dale confianza. La confianza es el pilar clave para la venta, así que, empezará a confiar en ti, y finalmente, verá en ti (o en tu producto / servicio) la solución a su problema o necesidad.

En definitiva, al definir (muy) concretamente a tu cliente ideal, le atraerás de tal forma que ya no te haga falta vender para que te compren ¿No es maravilloso?


Luis Alberto Santos

Mi objetivo es facilitar a los profesionales freelance las herramientas necesarias para potenciar su talento, dar visibilidad a su trabajo y que desarrollen una actividad profesional con sentido, significativa y rentable en plena Era Digital

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